2022
“En una iglesia de Lalibela un diácono giró su vela de cera de abeja para que no chorreara, y el muro se encendió de oro.”
Quibdó me enseñó la lluvia: el Atrato hinchándose pardo, tamborileando sobre los techos de zinc durante días. Por eso el altiplano seco de Etiopía me dejó pasmado: iglesias de piedra talladas hacia abajo en la tierra roja, y un aire tan limpio que las estrellas parecían lo bastante cercanas para descolgarlas. Al llegar a Ciudad del Cabo, con dos océanos discutiendo en el cabo, sentí que un muchacho del Chocó por fin había tocado la costura del planeta.
Esteban Villaquirán Mosquera
Enfermero pediátrico
Quibdó, Colombia5°41′N 76°39′W








