Palau y la Micronesia: el océano de cristal del Pacífico occidental
El Pacífico y los Polos

Palau y la Micronesia: el océano de cristal del Pacífico occidental

Palau tiene los arrecifes más biodiverse del Pacífico norte, un lago de medusas sin depredadores que solo existe aquí, y una historia de guerra submarina que convierte cada inmersión en el Pacífico occidental en un encuentro entre el mundo vivo y el muerto.

Hay lugares en el mundo donde la palabra 'biodiversidad' deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una experiencia sensorial de saturación completa. Palau es uno de ellos. Este pequeño archipiélago de unas trescientas islas en el extremo occidental del océano Pacífico, a unos ochocientos kilómetros al este de Filipinas, tiene más especies de peces en sus aguas que todo el Caribe junto. Sus arrecifes de coral, algunos de los mejor conservados del mundo, albergan más de mil trescientas especies de peces y más de setecientas especies de coral. Para los buceadores y los snorkelistas, Palau es con frecuencia descrito simplemente como el mejor lugar del mundo.

Pero Palau no es solo arrecifes. Tiene el Jellyfish Lake, un lago marino cuya masa de agua quedó aislada del océano hace unos doce mil años y en el que las medusas —sin depredadores— evolucionaron perdiendo su capacidad urticante, lo que ha creado un ecosistema único donde el ser humano puede nadar literalmente dentro de millones de medusas vivas sin ningún riesgo. Tiene restos de la Segunda Guerra Mundial —aviones, barcos y tanques hundidos— que hoy son arrecifes artificiales de una belleza que perturba. Y tiene una historia indígena palauana de navegación, clanes matrilineales y escultura de madera que muy pocos viajeros conocen. Micronesia, el vasto espacio marino al que Palau pertenece, es el Pacífico menos entendido y más extraordinario.

Los arrecifes de coral: la mayor biodiversidad del Pacífico norte

La posición de Palau en el rincón sudoeste del Triángulo de Coral —la región delimitada por las Filipinas, Indonesia y las Islas Salomón que tiene la mayor concentración de biodiversidad marina del mundo— lo convierte en uno de los arrecifes más ricos del hemisferio norte. Las corrientes oceánicas que confluyen aquí traen nutrientes desde las profundidades y semillas de larvas desde los arrecifes vecinos, manteniendo una diversidad que resiste comparación con cualquier otro destino de buceo. Los llamados Muros de Palau —paredes verticales de coral que descienden cientos de metros desde la cresta del arrecife— tienen capas de coral blando, abanicos de mar gigantes, lirios de mar y esponjas barril que crean una tapicería de color y textura de una complejidad casi incomprensible.

Entre los sitios más famosos están el Paso Alemán, donde las corrientes de la marea crean un corriente submarina que atrae tiburones de arrecife de aleta blanca, tiburones de punta negra, tortugas, mantarrayas y bancos de barracudas en densidades que los buceadores más experimentados del mundo califican de excepcionales; el Paso del Blue Corner, donde la misma corriente crea uno de los mejores sitios de buceo a la deriva del Pacífico; y el Lago Azul, un lago marino de agua salada cristalina al que solo se puede acceder por un túnel submarino desde el océano.

El Jellyfish Lake: nadar con medusas sin aguijón

Ongeim'l Tketau, llamado Jellyfish Lake en inglés, es un lago marino en la isla de Eil Malk que quedó aislado del arrecife exterior hace unos doce mil años, cuando el nivel del mar bajó al final del último período glacial. Las medusas de la especie Mastigias papua etpisoni que viven en él son una subpoblación que, al estar separada del arrecife, evolucionó en ausencia de sus depredadores naturales. A lo largo de miles de generaciones, sus células urticantes se volvieron inútiles, produciendo la situación extraordinaria de un lago con millones de medusas completamente inofensivas para el ser humano.

La experiencia de nadar en el Jellyfish Lake es una de las más surrealistas del mundo natural. Las medusas —de entre uno y treinta centímetros de diámetro, de un naranja dorado traslúcido— se congregan en una banda densa que sigue el movimiento del sol para maximizar la fotosíntesis de las algas simbióticas que viven en su tejido. Nadar entre ellas es entrar en una nube de vida silenciosa, pulsante, ajena a tu presencia pero en contacto constante con tu piel. El buceo con equipo está prohibido para proteger el ecosistema estratificado del lago; solo el snorkel está permitido, lo que añade una dimensión de apnea y flotabilidad que hace la experiencia aún más íntima.

Los naufragios de la Segunda Guerra Mundial

En el Pacífico occidental, la Segunda Guerra Mundial dejó un legado submarino de una densidad y una variedad que no tiene paralelo en ningún otro océano. Palau fue un importante bastión japonés y fue atacado por la armada y aviación estadounidense en la llamada Operación Desecrate One (marzo de 1944) y la Operación Stalemate II (septiembre de 1944, la batalla de Peleliu). Los barcos y aviones japoneses hundidos durante estos ataques —la mayoría en el lagoon de Palau, a profundidades de entre quince y cuarenta metros— han sido colonizados por coral durante ochenta años y son hoy algunos de los naufragios más espectaculares del mundo.

El Iro Maru, un barco tanque japonés de 143 metros de eslora, está cubierto de coral duro y blando en una densidad que rivaliza con cualquier arrecife natural; sus bodegas albergan barcos de transporte en miniatura y equipos militares que el tiempo y el coral han convertido en esculturas. La isla de Peleliu tiene también un campo de batalla accesible en tierra, con búnkeres, piezas de artillería y restos de material bélico que los veteranos de ambos países han visitado desde el final de la guerra —una de las batallas más sangrientas del teatro del Pacífico— en ceremonias de reconciliación que continúan hasta hoy.

La cultura palauana: clanes, abai y storyboards

La sociedad palauana tradicional es matrilineal: la herencia, la tierra y el poder político se transmiten por la línea materna. Los clanes (kebliil) están liderados por mujeres (bilenguul) que toman las decisiones más importantes con el consejo de los hombres del clan. Esta estructura, inusual en el Pacífico y en el mundo, ha sobrevivido a siglos de contacto exterior y sigue siendo un eje real de la vida política en Palau.

El abai es la casa de hombres tradicional, una estructura de madera elevada sobre pilotes con un tejado de dos aguas y pinturas exteriores que narran la historia y las leyendas del clan. Los abai más antiguos y elaborados son verdaderas obras de arte arquitectónico y narrativo; sus pinturas representan batallas, dioses, ritos y escenas cotidianas con una riqueza iconográfica que los etnógrafos comparan con los manuscritos ilustrados de otras culturas. El storyboard —una tabla de madera tallada y pintada con secuencias narrativas palauanas— es la expresión contemporánea y más accesible de esta tradición, desarrollada en el siglo XX como forma de arte comercializable sin perder su contenido cultural.

Micronesia más allá de Palau: Yap, Pohnpei y las islas de piedra

Micronesia —la región que incluye los estados federados de Micronesia, Palau, las Islas Marshall, Kiribati, Nauru y las Islas Marianas del Norte— es el Pacífico más fragmentado y menos conocido. Yap, parte de los estados federados de Micronesia, es famosa por sus discos de piedra caliza (rai), que se usaban como moneda en los intercambios de prestigio y que aún son propiedad de las familias aunque ya no circulen; los más grandes pesan varias toneladas y permanecen donde siempre estuvieron, en los caminos entre pueblos.

Pohnpei, también en los estados federados de Micronesia, tiene Nan Madol: un complejo de islas artificiales e islotes construidos con columnas de basalto apiladas sobre el arrecife costero, que fue la capital de la dinastía Saudeleur entre los siglos XIII y XVII y es considerado el conjunto arqueológico más impresionante del Pacífico insular. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2016. Las Islas Marshall, con su historia de pruebas nucleares estadounidenses en el Atolón de Bikini entre 1946 y 1958, tienen su propio capítulo singular y doloroso en la historia del Pacífico del siglo XX.

Cómo viajar a Palau y qué esperar

Palau tiene un aeropuerto internacional en Koror con conexiones desde Manila, Seúl, Tokio, Guam y algunas ciudades chinas. Los vuelos desde Europa generalmente hacen escala en Manila o Tokio. Koror es la ciudad principal y el hub de todos los servicios turísticos; la capital oficial es Ngerulmud, en la isla de Babeldaob, pero es una ciudad administrativa pequeña. La mayoría de los buceos y actividades se organizan desde Koror.

Palau tiene una de las legislaciones ambientales más avanzadas del mundo para el turismo: en 2018 introdujo el Palau Pledge, un juramento de responsabilidad medioambiental que los visitantes firman en el sello de su pasaporte al llegar, comprometiéndose a actuar con respeto hacia el medio natural y cultural. Las zonas de no pesca que rodean la mayor parte del país —el Palau National Marine Sanctuary, declarado en 2015, protege el ochenta por ciento de las aguas nacionales— han permitido que los arrecifes de Palau estén entre los mejor conservados del Pacífico. La temporada seca va de noviembre a abril; la temporada de monzón, de mayo a octubre, trae más lluvia pero también mares más calmados para bucear.

Notas de viaje

Respuestas rápidas

¿Se puede bucear en Palau sin ser buceador certificado?

Muchos de los mejores sitios de buceo de Palau requieren certificación PADI o equivalente, ya que tienen corrientes fuertes o profundidades que los hacen inadecuados para principiantes. Sin embargo, el snorkel en el Jellyfish Lake, en la laguna y en varios arrecifes someros es extraordinario y no requiere certificación. Para quienes no tienen experiencia, los cursos de iniciación al buceo en Palau (Discover Scuba) permiten hacer inmersiones supervisadas en sitios más accesibles.

¿Las medusas del Jellyfish Lake siempre están sin aguijón?

Las medusas de Mastigias papua etpisoni del Jellyfish Lake han evolucionado prácticamente sin células urticantes funcionales y son inofensivas para el ser humano en condiciones normales. Sin embargo, en las capas más profundas del lago hay una zona anóxica con amoníaco donde no está permitido sumergirse; el buceo con equipo está prohibido precisamente para evitar que los visitantes perturben estas estratificaciones. La población de medusas también puede variar: en 2016 sufrió un colapso por un evento de El Niño que elevó la temperatura del agua; se recuperó hacia 2018.

¿Qué es el Palau Pledge y es obligatorio?

El Palau Pledge es un compromiso ambiental y cultural que todos los visitantes de Palau firman en su pasaporte al entrar al país, prometiendo comportarse de manera responsable con la naturaleza y la cultura del archipiélago. Fue introducido en 2018 y es obligatorio; está disponible en varios idiomas. Es la primera vez en el mundo que un compromiso de este tipo se formaliza como parte del proceso de entrada de un país, y ha sido ampliamente elogiado como modelo de turismo sostenible.

¿Es Nan Madol visitable desde Palau?

No. Nan Madol está en la isla de Pohnpei, en los estados federados de Micronesia, que es un país diferente de Palau. Desde Palau se puede volar a Pohnpei vía Guam. Nan Madol es visitable en lancha desde la ciudad de Kolonia; algunas partes del complejo, sin embargo, tienen acceso restringido por razones de conservación. Es uno de los sitios arqueológicos más extraordinarios del Pacífico y merece un itinerario específico.

¿Cuántos días son necesarios para conocer bien Palau?

Una semana es el mínimo razonable para los buceadores que quieran cubrir los sitios principales: el Paso Alemán, el Blue Corner, el Jellyfish Lake, algunos naufragios y arrecifes de coral. Dos semanas permiten explorar también las islas de roca, la vida de los pueblos palauanos y las islas más remotas del archipiélago. Los viajeros que combinan Palau con Yap u otras islas de Micronesia necesitan más tiempo y vuelos adicionales.

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