La fauna de la Patagonia: guanacos, pumas y el país del cóndor
Fauna y naturaleza salvaje

La fauna de la Patagonia: guanacos, pumas y el país del cóndor

La fauna de la Patagonia está moldeada por el viento, la distancia y el espacio abierto. Aquí te contamos qué vive en el extremo de las Américas, desde las manadas de la estepa hasta el gran felino que las caza.

La Patagonia no es una selva que bulle a cada paso; es un paisaje vasto, austero y desgastado por el viento, donde la fauna se reparte escasamente por un territorio enorme. Esa amplitud es el regalo. Aquí los animales son visibles a grandes distancias, recortados contra el pastizal, el lago y la montaña, y observarlos se siente menos como una búsqueda que como la lectura lenta de un horizonte ancho.

Los residentes protagonistas son cuatro: el guanaco que pasta la estepa en manadas, el puma que la caza, el cóndor andino que cabalga las térmicas allá arriba y el rara vez visto huemul de los bosques. En torno a ellos se mueve un reparto secundario de flamencos, zorros, armadillos y aves marinas. Esta es una guía para encontrarlos en las etapas australes de De los Andes a la Antártida.

El guanaco: la pieza clave de la estepa

El guanaco es el ancestro silvestre de la llama y el gran animal más característico de la Patagonia. Un camélido esbelto, de color leonado y blanco, construido para el viento y la distancia, vive en grupos familiares encabezados por un único macho dominante, con los machos solteros reunidos cerca en manadas sueltas e inquietas. Su llamada de alarma es un relincho extraño y agudo que se propaga por el pastizal.

Los guanacos están soberbiamente adaptados a un lugar duro: su sangre transporta muchos más glóbulos rojos que la nuestra, lo que les permite prosperar en altura y correr con fuerza a gran velocidad. En Torres del Paine se han vuelto abundantes y confiados, pastando a plena vista, lo que a su vez ha hecho regresar al depredador que depende de ellos.

El puma: observar al gran felino del sur

La Patagonia, y Torres del Paine en particular, se ha vuelto uno de los mejores lugares de la Tierra para ver un puma silvestre. Décadas de protección y una población sana de guanacos han producido una densidad inusual de felinos, y un comportamiento inusualmente relajado, de modo que avistar madres con cachorros o un puma junto a una presa es hoy una esperanza realista más que una fantasía.

Los pumas son crepusculares, más activos en la luz suave del amanecer y del atardecer, y encontrarlos es una habilidad genuina: rastreadores especializados escudriñan las cumbres de las crestas, leen la alarma de guanacos y aves, y conocen el terreno favorito de los felinos. Un avistamiento pide paciencia, distancia y silencio: el felino pone las condiciones, y un buen guía siempre te mantendrá dentro de ellas.

El cóndor andino y las aves rapaces

Pocas visiones igualan a un cóndor andino en lo alto. Con una envergadura cercana a los tres metros y medio, entre las mayores de cualquier ave terrestre, apenas bate un ala; en cambio cabalga las térmicas y la sustentación de las laderas durante horas en busca de carroña. Los adultos lucen un llamativo collar de plumas blancas en el cuello; los machos llevan una cresta carnosa.

Busca cóndores a lo largo de los acantilados y sobre las colinas abiertas, a menudo en compañía de águilas moras y de los chimangos y caranchos, parecidos a los cernícalos. Los cóndores son longevos y lentos para reproducirse, pues crían un único polluelo cada dos años, lo que hace a la especie sensible: su presencia sobre el Paine es señal de un paisaje que aún funciona.

El huemul, el zorro y los residentes más pequeños

El huemul, un robusto ciervo andino, es el mamífero grande más raro de la Patagonia y uno de los más preciados: en peligro de extinción, esquivo y un emblema nacional de Chile. Se mantiene en los bordes del bosque y en los valles empinados, y vislumbrar uno es un privilegio callado más que una expectativa.

Más fáciles de ver son el zorro gris sudamericano y el más grande zorro culpeo, trotando la estepa al amanecer; los armadillos hurgando en la hierba; y el desgarbado ñandú, parecido a un avestruz, avanzando a zancadas en pequeñas partidas con sus polluelos rayados. Los lagos y las lagunas albergan flamencos chilenos, cisnes de cuello negro, cauquenes y patos juarjuales: color esparcido por una tierra austera.

Donde la tierra encuentra el mar

Las costas de la Patagonia suman toda una segunda fauna. La orilla atlántica, en torno a penínsulas como la de Valdés, alberga ballenas francas australes que se reproducen en invierno y primavera, junto a colonias de elefantes marinos del sur, lobos marinos y pingüinos de Magallanes. Los fiordos del Pacífico cobijan delfines, lobos marinos y aves marinas entre los canales.

Estos tramos costeros son la bisagra natural entre los capítulos patagónico y antártico de un viaje austral. A medida que De los Andes a la Antártida gira de la estepa hacia el paso de Drake, la fauna cambia con la latitud: del guanaco y el cóndor al pingüino, la foca y las grandes ballenas del océano Austral.

Notas de viaje

Respuestas rápidas

¿Cuál es la mejor época para ver fauna en la Patagonia?

La primavera y el verano australes, aproximadamente de noviembre a marzo, son lo mejor en general: el clima es más amable, los guanacos tienen crías, las aves se reproducen y la estepa bulle de vida. Los pumas pueden verse todo el año, aunque algunos especialistas prefieren los meses de transición más frescos, cuando los felinos se desplazan más a la luz del día. Las ballenas costeras tienen su pico en invierno y primavera.

¿Qué tan probable es que vea un puma en Torres del Paine?

Más probable que en casi cualquier otro lugar, pero nunca garantizado: los pumas son silvestres y de amplio recorrido. Con un rastreador dedicado, unos pocos días en la zona adecuada y la disposición a estar afuera al amanecer y al atardecer, los avistamientos son una esperanza realista. La paciencia y un buen conocimiento local marcan la diferencia.

¿Son el guanaco y la llama el mismo animal?

No. El guanaco es un camélido silvestre nativo de Sudamérica. La llama es su descendiente domesticada, criada durante miles de años por los pueblos andinos. Los guanacos son más esbeltos y de color uniforme, viven en manadas silvestres y, en la Patagonia, son la presa principal del puma.

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